El universo de Camper, más allá del calzado

Con el diseño y la tradición por bandera ya sea en unos zapatos, un hotel o un restaurante.

Sorprendente e innovadora se mire por donde se mire. Así es la marca de calzado mallorquina Camper. Su larga trayectoria, más de 140 años, no le ha impedido año tras año mostrar diseños audaces y atrevidos. En 1975 Lorenzo Fluxà sacudió la empresa de arriba abajo y apostó por un calzado poco convencional pero que fuera fácil de llevar y difícil de definir. Para hacerlo se ha rodeado de jóvenes creadores en sus oficinas y taller de diseño en la finca Son Fortesa, en Alaró, -artífices de icónicos modelos y campañas publicitarias poco comunes- y de artesanos locales‘camper’ significa ‘campesino’ en mallorquín-. También ha apostado por el verdadero poder del diseño en todas sus vertientes. De aquí nació el proyecto Camper Together (2006), desde donde han salido genialidades como el hotel Casa Camper, el restaurante Dos Palillos en Barcelona, tiendas con mucha personalidad y una retahíla de iniciativas que apostaron, cuando todavía no estaba en boca de todos, por la diversidad, sostenibilidad y los modelos colaborativos.

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Casa Camper, la identidad creativa hecha hotel

En medio del barrio barcelonés del Raval se instaló en 2005 el hotel de la marca, Casa Camper. Su ubicación no fue casual; un edificio gótico del S.XIX cerca del punto más importante del diseño contemporáneo en Cataluña, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona. Una vez más, entre la tradición y la innovación. De restaurarlo se encargaron Jordi Tió y Fernando Amat de Vinçon, la exmítica tienda de Passeig de Gràcia referente del diseño local e internacional. La personalidad de Camper se encuentra impresa en cada una de sus 40 habitaciones: funcionalidad, colores de la marca, minimalismo, confort y sostenibilidad -como el sistema de gestión de agua y el uso de la energía solar-. Casa Camper tiene ‘twin’ en Berlín en el distrito de Mitte. Al hotel de la ciudad condal le acompañan un premiado restaurante, un jardín vertical o el bar Dos Billares. Recientemente, en 2019, la conocida página web de viajes y recomendaciones TripAdvisor le concedió el premio al Mejor Hotel de España.

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Dos Palillos, el restaurante que deja huella

El trayecto que hace la comida desde el plato a la boca. De aquí surgió el nombre del restaurante de Camper, Dos Palillos, situado en su hotel de Barcelona. Esta vez la colaboración fue con uno de los grandes de la gastronomía, Albert Raurich, jefe de cocina del famoso restaurante El Bulli de Ferran Adrià.

Desde 2008 fusionando las tapas españolas con el arte culinario asiático -desde sus sabores en una típica barra abierta a la cocina hasta compartir platos- y que les ha hecho merecedores en 2012 de una estrella Michelín. En definitiva, “el concepto de la tapa como manera de entender la gastronomía” que se puede comer con palillos occidentales o orientales.

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La Roca Village se viste de Camper

Una de las colaboraciones de la iniciativa Camper Together que más ilusión nos hace es la que la marca decidió emplazar en La Roca Village. Y es que cada una de las tiendas de la firma mallorquina es un canto al diseño, un espacio singular en un emplazamiento único. Camper rehúye de la uniformidad, ya sea en sus zapatos -no hay más que ver su modelo Twins- o en sus tiendas alrededor del mundo. La de Passeig de Gràcia, realizada por Kengo Kuma, muestra tejas cerámicas tradicionales que unen dos culturas -España y Japón- y destacan la atención a los productos; en Madrid el estudio japonés Nendo imaginó más de un millar de zapatos blancos modelo Pelotas sobresaliendo pulcramente de entre las paredes del mismo color, cual caminante aéreo. En La Roca Village el artífice fue Tomás Alonso que nos regaló un patrón geométrico con azulejos de terracota coloridos, espejos y un terrazo tradicional, combinando así el genio del artista con el carácter catalán.

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Ironía, humor, atrevimiento… Así son sus campañas publicitarias

Desde enfoques distintos a lo largo de los años, artistas, creativos y diseñadores han transmitido escrupulosamente los valores de la marca. En una época de transitoriedad y de cambios en España se atrevieron con el “Experimenta. En Camper utilizamos la cabeza para hacer zapatos para que tú puedas olvidarte de los pies” (1976). Los 80s y 90s trajeron una nueva visión; la audacia y el emprendimiento se convertían en estilo de vida en sus campañas publicitarias y que les hicieron merecedores, allá en 1988, del Premio Nacional de Diseño por su contribución en esta disciplina.