Style

Muxart: artesanía y oficio a tus pies

Frente a la uniformización, creatividad y vanguardia. Hermenegildo Muxart mantiene y custodia el savoir-faire y el oficio del zapatero. Sus diseños son objeto de deseo para aquellos que aprecian el trabajo hecho a mano. Descubre sus zapatos en el Village.

«Para despertar deseo, un zapato debe transmitir ilusión y exclusividad. Y eso solo se consigue a través de la creatividad, el oficio y la artesanía», explica Hermenegildo Muxart en la boutique efímera del Village. Hablamos con el diseñador y patronista sobre talento, tradición, tendencias y la revaloración de un sector clave del diseño made in Spain.

¿Cuál es el sello distintivo de Muxart?

Arte y oficio. El savoir-faire. Desde el inicio como profesional mi filosofía ha sido ser patronista además de diseñador. La esencia para mí han sido iconos como Salvatore Ferragamo, André Perugia o Roger Vivier, maestros que hacen el zapato totalmente vertical. Mi trabajo ha sido siempre el mismo: generar la idea y saber cómo desarrollarla. Buscamos siempre la perfección. Vanguardia y maestría.

En el lado opuesto, sobre la pasarela, hemos visto imágenes de modelos que no pueden ni caminar con algunos diseños.

Sucede cuando intentas trasladar la idea de un diseñador a una industria muy compleja sin un estudio previo bien hecho. La horma es la base del trabajo en el zapato. Nosotros estudiamos muy bien la horma. Mimamos cada diseño desde el principio. Y seguimos todo el desarrollo en producción: ajuste de materiales, tacón… Todo pasa por la parte artesanal.

¿Cuáles son tus inspiraciones más allá de los grandes zapateros?

Es un cóctel de elementos, desde la historia de la moda hasta las corrientes sociales, los colores de temporada o los volúmenes del momento.

¿Tienes algunos fetiches recurrentes?

No me gustan los encasillamientos. Para mí el trabajo es libre.

¿Crees que las nuevas generaciones apuestan por la artesanía, la calidad y, sobre todo, la singularidad?

No lo sé. Vivimos tiempos de uniformidad y sneakers. A finales de los años 70 y principios de los años 80, lo más esnob era vestir con sneaker. Luego, a finales de los años 90, los diseñadores de moda subieron las zapatillas deportivas a la pasarela. De ahí a la corriente de masificación actual de la sneaker como prenda de vestir diario, y el éxito del streetwear. Quizá ha llegado el momento de darle la vuelta; y hacer del zapato cool la nueva opción esnob.

¿Es la artesanía sinónimo de lujo?

Indiscutiblemente. Primero por el coste de producción. Segundo porque en España hay poca artesanía y está en vías de desaparición. La gente de oficio se va haciendo mayor y no hay relevo generacional, por eso hay que cuidarla. Nosotros buscamos talleres pequeños, donde todo se hace manualmente y todavía se cuida y se mima el zapato.

¿Dónde están esos talleres?

En Mallorca y Menorca. Baleares es la cuna del zapato de calidad.

¿Qué significado tiene hoy la etiqueta ‘made in Spain’?

Podríamos irnos veinte años atrás. España era un país productivo, pero no tenía un buen sello. A raíz de la globalización se deslocalizó mucho la industria. En todo este tiempo la visión del producto hecho en España ha cambiado. Hoy tiene un sello de calidad internacional. Aunque siempre el made in Italy y el made in France es más esnob. Italia siempre se ha vendido mejor. Podemos competir teniendo una industria que es talentosa. A mí me gusta buscar la genialidad; y el pasaporte es la creatividad.

Desde 1989 en Barcelona. ¿Crees que tus diseños serían distintos si no hubieras creado tu taller en Barcelona?

No, creo que la inquietud creativa siempre ha estado ahí. Barcelona nos ayudó en el lanzamiento de la marca en 1989 porque había una proyección internacional de una ciudad cosmopolita. Fue la década de la moda catalana, del diseño… De Mariscal, Roser Marcé, Toni Miró, Joaquim Verdú, Lydia Delgado… Un sinfín de creadores.

¿Por qué gustan tanto los zapatos? Muchos prefieren invertir en este complemento en lugar de hacerlo en ropa.

Un zapato de calidad puede dignificar una prenda básica. Difícilmente una prenda de estilo pueda dignificar un calzado básico. Es el complemento ideal. De ahí el dicho: los zapatos se llevan en los pies pero se suben a la cabeza.

¿Eres de los que piensan que el tacón fue el corsé del siglo XXI?

El stiletto, la sandalia… El tacón es un concepto que perdurará siempre.

¿Hay una altura límite?

A nivel anatómico, no debería superar los ocho o diez centímetros. Pero podemos jugar con otros elementos para conseguir más altura. Con el suplemento de una plataforma, el quiebre de la horma es el mismo, pero el pie se eleva unos centímetros extra. De manera que la altura sube más.

El diseño del zapato determina también la postura de todo el cuerpo.

Tal cual. La altura ideal son cuatro centímetros.

La pandemia trajo consigo el reinado de las sneakers, ¿crees que es momento de enterrar la zapatilla?

Enterrarla, no, pero dejar de abusar de ella, sin duda. El estilo deportivo (o weekend) es un referente histórico del siglo XX, asociado al sportswear de fin de semana. En otras palabras, no deberíamos enterrarlo como producto, pero sí como look.

¿Qué diseños no pueden faltar en el zapatero perfecto?

No lo sé, pero debe existir la ilusión de tener un producto que no solo te gusta ponértelo sino observarlo. Un zapato sofisticado, un stiletto, o una sandalia ocasional para ella. Y en caballero, un botín con un buen patrón, una buena horma y una buena piel.

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