Summer Essentials by Eugenia Silva

De junio a agosto, el armario de Eugenia Silva no tiene horario. Descubre los esenciales de verano que querrás meter en tu maleta de la mano de nuestra embajadora de moda: comodidad, tejidos naturales, líneas fluidas y los básicos más versátiles.

By Las Rozas Village

«Pasear por Village es regalarte unas horas de desconexión para ti misma en un entorno idílico con moda, gastronomía y creatividad», describe nuestra embajadora de moda Eugenia Silva. Hablamos con ella de tendencias, recuerdos, sensaciones y los esenciales de estilo que mejor resumen la actitud de este verano.

Vestido y bolso Tess de Chloé.

¿Qué significa para ti el verano?

Es la ruptura con la rutina, no tener que cumplir horarios, disfrutar de los niños, improvisar planes, reunir a la familia… Para mí el verano se resume en una comida interminable. Me gustan las tertulias de sobremesa, las charlas después de comer alrededor de la piscina. Son momentos que tengo idealizados, y que me transportan a mi infancia, cuando nos reuníamos todos y las comidas eran eternas. Luego nos poníamos a jugar a las cartas, o a ping-pong o a tomar el sol.

Vestido, pañuelo, fular y sandalias de Salvatore Ferragamo.

¿Qué es lo que más te gusta de volver a disfrutar de Las Rozas Village?

Poder pasear en un entorno agradable y tranquilo, sola o bien acompañada. Sentirme como en casa. Comer en una terraza tranquila y hacer un buen shopping de tendencias es un plan perfecto!

Vajilla de Villeroy & Boch, vasos azules de Zwilling. Vestido de Sandro.

¿Cuáles son los placeres de la vida cerca del mar?

Tengo grabado el olor al Mediterráneo, a pino de Formentera, el sonido de la chicharra, cuando bajo la carretera de La Mola, con el calor. Allí vivo con un coche que me deja tirada casi todos los veranos, un vestido y unas chanclas, el sol, la luz, el pescado que trae el pescador por la mañana, cuatro tomates, dos higos que cojo de la higuera de casa. En el mar como en el campo me gusta lo simple. Dame unos higos recién cogidos, un melón y un jamón bueno y soy feliz. Mucho más que con una langosta. A veces buscamos la felicidad en sabores y destinos lejanos, cuando en realidad la tienes a la mano.

Conjunto de top de Claudie Pierlot, falda de Pinko, bolso de Coach.

¿Cómo se traduce esa sencillez y sensualidad del mediterráneo en tu armario de verano?

Busco comodidad, tejidos naturales, líneas fluidas, texturas gustosas. Es importante la versatilidad. En verano, mi armario tampoco tiene horarios. No hay vestidos de noche. Lo que me pongo para ir a la playa es lo mismo que llevo cuando cae el sol. Solo cambian los accesorios, o el peinado. Añado unas pulseras o un chal, o me pongo un fular en el pelo, o ato el bolso de una forma distinta… Cuando eres madre, intentas construir looks que te solucionen la vida.

¿El armario de tus hijos es también más relajado?

Mi madre nos inculcó una manera de vestirnos. Ella nos preparaba la ropa por la noche. Yo en cambio, les dejo libres. Se visten como ellos quieren. Al final lo que llevas es un reflejo de cómo te sientes en ese momento.

Conjunto de punto de Claudie Pierlot, bolso de Coach.

¿Qué esenciales llevarás en tu maleta este verano?

Un biquini, un sombrero de paja, una cesta o bandolera, un pareo que me sirva para todo –para tumbarme en la playa, para abrigarme si tengo frío, o para ponérmelo en el pelo–, un vestido, un caftán fluido con capas encima –porque en Formentera siempre hace fresco–, y un pijama de seda que pueda llevar todo el día. Tampoco pueden faltar unas alpargatas de Castañer, un vestido fluido de Sandro, unos shorts de Levis y un capazo de Loewe.

A la izda., total look de Longchamp. A la dcha., bolso de Coach.

¿Cómo preparas la mesa para recibir a familia y amigos en verano?

No soy muy ama de casa ni tengo siempre flores o la vajilla preparada. Soy mucho más relajada en ese sentido. Tengo unos manteles de lino bonitos. La mayor parte heredados de mi abuela Eugenia, que si están bien planchado bien –que mi madre se pone nerviosa– y si no pues también. Me gustan las mesas tipo bufet, para que cada uno se sirva y se siente donde quiera. Unos al sol en la zona de la piscina, otros a la sombra, otros dentro… Suelo preparar arroz, con un montón de aperitivos, ensaladas, gazpacho… Todo muy relajado. Y siempre con productos de la zona. Si estoy en Formentera, huevo de payés, pescado seco, ensalada payesa, el vino local. En casa, de las bodegas de Terramol, porque lo tenemos en frente, y es súper bueno.

A la izda., chaqueta de Longchamp, top y shorts de Maje, bandolera de Coach. A la dcha., total look de Adolfo Domínguez.

¿Recuerdas la primera vez que viajaste a Formentera?

Era invierno, y yo vivía en Nueva York. Me hablaron de una isla pequeñita, cerca de Ibiza, que no tenía aeropuerto. El viaje desde allí era una odisea. Pero la conocí y me enamoré. Primero me alojé en casa de amigos, luego alquilé casa, después me compré un coche, y finalmente me hice la casa. Fuera de temporada, vives la isla de una manera distinta. Para mí no es un lugar de verano. Conozco a la gente local y forma parte de mi vida.

Vestido de Sandro, zapatos de Lotusse, bolso de Bulgari.

Tu casa se integra de manera orgánica en el paisaje, arraigado a las raíces artesanales y la arquitectura tradicional.

Yo venía del jaleo y el mareo, el correr, la tensión y el estrés de Nueva York. Buscaba otra cosa. Siempre he sido curiosa. Me gusta conocer. Vivir la isla me ayudó a decidir cómo construir mi casa. Quería que formara parte de la esencia, la naturaleza y la arquitectura de la isla. Mis vecinos son payeses. No son extranjeros que tienen casa en Formentera. Y no quería que se sintieran abrumados o dolidos porque yo llegara allí. La señora María, que tiene sus tierras al lado de mi casa, es una buena vecina.

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